| Chocolatada y espíritu navideño |
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| viernes, 25 enero 2008 | |
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Por Rodrigo Velit
Es el mes de diciembre. La labor en el Centro Cultural Los Andes desvía sus intereses hacia una fecha de suma importancia: las fiestas navideñas. Así, con algunas semanas de anticipación, las expectativas con respecto a una actividad iban incrementándose. La Navidad conmemora el nacimiento de Dios Hijo en la Tierra y los cristianos se preparan con entusiasmo para su llegada. Sendos viajes a concurridos centros comerciales y galerías alistan lo que será un regalo e ilusión para un grupo de niños muy especiales que esperan tiempos de compañía. Jóvenes universitarios (y jóvenes egresados, claro está) buscan contribuir en el logro de dicho fin tan humano y a la vez de caridad cristiana. Sábado 15 de diciembre y los últimos detalles se van concretando. Se han envuelto regalos, ha llegado gente en pos de una ayuda sincera y ya hemos almorzado: todo está listo. El escenario inmediato es el Colegio Bentín, ubicado en el distrito del Rímac. Este centro educativo se dedica a la enseñanza dirigida a niños con dificultades mentales (llámese síndrome de Down, retardo mental, autismo) pero, tal como señala su Directora, de manera inclusiva. Al parecer, han esperado con ansias. Conforme pasan los minutos, cada vez más niños van llegando. El ambiente se llena de mayor alegría y más Navidad. Es decir, más presencia de Dios en cada uno de esos pequeños. La idea era pasar un buen rato. De ese modo, nadie salía perdedor. Se organizaron juegos (globos reventados, carreras de tres pies por pareja, sillas y música muda, etc.) y muchos de los jóvenes visitantes pudieron demostrar sus dotes para la danza en una improvisada pista de baile. Los ritmos de moda estuvieron a la orden del día funcionaron como fondo musical a lo largo de toda la jornada. Nuevamente, nadie salió perdedor.
Ahora sí, ya llega el famoso y bien recordado y convenientemente anhelado Papá Noel. Luego de los juegos vino la chocolatada. Cada niño e invitado contó con su respectivo vaso de chocolate caliente y panetoncito. Sentados en las mesas, los especiales alumnos del colegio Bentín aprovecharon el momento para alborotar (con ánimo muy sano, por cierto) a los presentes con sus ocurrencias y gestos simpáticos. Consiguientemente, todo el público expectante esperaba el arribo de un invitado especial. ¿Adivinaron? Obviamente, Papá Noel. Con la llegada de Papá Noel los regalos fueron entregados por él mismo. Muñequitas para las niñas, robots para los niños. Ello sumado a la pelota que recibió cada niño. Se organizaron filas y todos se tomaron la foto con el protagonista mediático de la tarde. Así transcurrió el tiempo. Todos quedamos satisfechos y los profesores, agradecidos. La actividad había llegado a su fin. Es el octavo año que se realiza la visita al Colegio Bentín y esperamos que ello se vuelva una tradición para que los lazos de amistad se fortalezcan aún más. Felices quedan aquellos que sienten la satisfacción de haber conseguido dar un momento de distracción a estos niños tan especiales, aunque que sea por un pequeño instante. Eso basta.
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| Última actualización ( martes, 29 enero 2008 ) |